Tome un viaje, a ningun lado, me encontré ese auto, parado en la esquina, decidi abordarlo.
El conocia historias, no se cuantas, lo descubri cuando me relato, una anecdota que llamo mi atencion
Me la conto el tipo.
Que me llevo en un viaje por toda la ciudad.
Puesto que mi llanto era imparable.
Y no había consuelo para mi dolor.
Me digo todo lo que había visto en el transcurso.
De cada viaje por toda la metrópoli.
Ha visto a mujeres deseando morir.
Hombres tragándose su llanto, su orgullo era más grande.
O tal vez su machismo lo detenía a humillarse.
Entre cada palabra que me contaba.
Se me hacia increíble como su memoria albergaba tanto.
Mi historia seria una más a su repertorio.
No necesite contarle lo que me sucedía.
Tan solo con observarme por su espejo retrovisor.
Leyó mis pensamientos, mis ojos expresaban mi angustia.
No dejaba de temblar.
Observaba la lluvia que cubría el vidrio.
Y el paño que me dejaba dibujar su nombre.
Mi viaje se fue más largo que el tiempo.
Que tardo mi llanto en cesar.
Descendí sin saber en dónde estaba.
Sin antes agradecer aquel desconocido.
Narrador de historias de amor.
Un amigo como el que buscas y no encuentras.
Y que tal vez nunca vuelvas a mirar.
La persona que levantara el ánimo a los demás.
Mientras su trabajo realiza, viajar por la ciudad.
Buscando a personas con el corazón roto…

hey!! me gustó tu entrada!! ya no has vuelto a escribir, espero lo hagas pronto saludos!!
ResponderEliminar